SÍNDROME DEL ESQUEÍSMO

Publicado el 3 de mayo de 2024, 19:23

La diferencia entre quienes tienen una vida aceptable y quienes tienen una gran vida no es la falta de miedo, sino la falta de excusas. Para las personas que obtienen logros, no cabe el “es que” no puedo, “es que” no tengo tiempo, “es que” no valgo, etcétera. El síndrome de esqueísmo es cuando las excusas se apoderan de tu mente...

Si las excusas de la parte emocional se apoderan de la racional, es que estás cayendo en la trampa del esqueísmo. Cientos de pensamientos pueden entrar en nuestra mente cada tres segundos. No todos son racionales, no todos son valiosos, ni todos son verdaderos o reales. Por eso necesitamos desmontarlos sin justificarlos. Necesitamos analizar las razones de estos pensamientos.

Esto significa que el trabajo debe hacerse con autoconciencia ya que detrás de esto se esconde un fenómeno llamado disonancia cognitiva. Cuando tu actitud se vuele tóxica acudes a la conciencia, lo cual te genera malestar porque existe una incoherencia entre lo que querrías hacer y lo que terminas haciendo.

PROCRASTINAR

Supongamos que eres una persona que se levanta por la mañana cuyo propósito es llevar una vida saludable. Ese día te llaman para ir a comer por ahí, y una vez llegas al restaurante ves que el resto de tus acompañantes comen asado, croquetas, rebozados, vino…

En ese momento recuerdas tu propósito, pero piensas: bueno ya que estoy aquí… total por un día… no voy a ser la persona rara del grupo… ¿y cómo no voy a probar el pastel de manzana de la casa o tomarme un chupito…? Y para sentirte mejor te dices: Cuando llegue a casa me voy a andar o a correr para quemarlo todo… Sin embargo, cuando llegas a casa lo que haces es tumbarte en el sofá porque no puedes ni con tu alma.

Sí es cierto que hay que darse algún homenaje alguna vez, siempre y cuando no se convierta en rutina, porque entonces lo que tienes es un problema.

PONER EXCUSAS PARA NO HACER NADA

He puesto como ejemplo la comida, pero puede ser cualquier otra situación, como el posponer el deporte, retrasar reuniones sociales, familiares, en resumen, olvidarte de tus propósitos

Dejar de relacionarte con el resto del mundo porque tienes cansancio, porque hace frío o mil excusas más, es un gran error. Por naturaleza, estamos hechos para relacionarnos e interactuar en distintas situaciones. No hacerlo te convierte en una persona introvertida y posiblemente desarrolles miedos.

Tenemos una parte emocional en la mente que trata de convencer el lado racional, como si te un niño se tratara, cuyas excusas y argumentos terminan ganando para que no haya disonancia con la consciencia.

La cuestión es que podemos luchar con las excusas que parecen dominar nuestros pensamientos y hacer lo que queremos, no lo que se nos antoje. Para ello se requiere disciplina. La autodisciplina es amor propio, y es parte de nuestro esfuerzo por cuidarnos y lograr lo que queremos sin dejarnos llevar por el impulso del momento o de lo que queremos.

Por ende, ante la amenaza del "síndrome de esqueísmo", tenemos dos opciones:

  • Una cosa es aceptar que lo que estamos haciendo es una excusa para no hacer lo que realmente queremos y aprender de ello. Es costoso a corto plazo, pero beneficioso a largo plazo. 
  • La segunda es permitirnos "compartir" y poner excusas para enmascarar nuestro malestar, obligándonos a creer nuestras propias mentiras para hacernos sentir mejor con nosotros mismos y con los demás a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo, lo que sentirás es arrepentimiento.

¿Quieres ser la parte emocional o la racional? Solo debes preguntarte en qué te quieres convertir.